Cuando recibimos un golpe que no rompe la piel, pequeños vasos sanguíneos pueden dañarse. La sangre sale de esos vasos y queda atrapada entre los . Eso forma el moretón.
Al principio, el color depende en gran parte de la sangre recién acumulada y de la cantidad de que contienen sus pigmentos. Por eso puede verse rojo, morado, azul oscuro o casi negro, dependiendo también del tono de la piel y de la profundidad del golpe.
Luego comienza la limpieza. Las del cuerpo recogen los glóbulos rojos dañados y descomponen la hemoglobina, la que da gran parte del color rojo a la sangre. Durante esa transformación aparecen otros pigmentos, entre ellos verdosos y amarillentos. A medida que se eliminan, el color se desvanece.
Ejemplo: imagina que desarmas una construcción hecha con piezas de varios colores. Mientras la estructura original se rompe y sus piezas se transforman o se retiran, el aspecto cambia. El cuerpo hace algo parecido con los componentes de la sangre atrapada.
No todos los moretones siguen exactamente la misma secuencia de colores. La apariencia depende de la profundidad, la cantidad de sangre, la zona del cuerpo, la iluminación y el color natural de la piel. Por eso no es fiable intentar calcular la edad exacta de un moretón solo por el color.
Con el tiempo, la sangre y sus productos de descomposición son reabsorbidos y la piel recupera su aspecto normal.
Un detalle importante: tener un moretón después de un golpe pequeño es común. La explicación de esta pregunta no pretende evaluar moretones que aparecen sin causa clara o de forma muy frecuente.
Por qué llegamos a esta respuesta: la descomposición de la hemoglobina y la eliminación gradual de la sangre explican los cambios de color observados durante la curación.