Marte es conocido como el planeta rojo, pero su superficie no es de un solo color. Las sondas han fotografiado zonas marrones, doradas, anaranjadas y oscuras.
La apariencia rojiza general viene principalmente del hierro presente en sus rocas y polvo. Ese hierro ha reaccionado químicamente y forma óxidos de hierro, materiales parecidos a la herrumbre que vemos en objetos de hierro en la Tierra.
El polvo fino que cubre grandes zonas de Marte contiene esos óxidos. Los pueden levantarlo y repartirlo por la y sobre el terreno, haciendo que incluso desde lejos el planeta tenga un tono rojizo.
Ejemplo: una pieza de hierro que se oxida cambia de gris metálico a tonos rojizos y marrones. Marte no es simplemente “una bola de óxido”, pero la química del hierro ofrece una comparación útil.
¿Cómo se oxidó el hierro? La historia exacta implica procesos ocurridos durante miles de millones de años. Marte tuvo agua líquida en su pasado y su atmósfera y superficie han cambiado enormemente. Varias reacciones pueden producir óxidos; no hace falta imaginar que todo ocurrió de una sola manera.
Las fotografías desde la superficie muestran que, debajo del polvo rojo, algunas rocas pueden ser bastante oscuras. Las tormentas de polvo modifican temporalmente el aspecto del planeta.
Curiosamente, el cielo marciano también puede mostrar colores diferentes de los de la Tierra debido al polvo suspendido.
Por qué llegamos a esta respuesta: los instrumentos de orbitadores, módulos y rovers han analizado la composición de suelos y rocas. NASA identifica la de minerales de hierro como la causa principal de la apariencia roja global.